"De todas los ángulos posibles, los dibujos de Diane Wilke  exigen el más estrecho: el ojo de la cerradura, desde el cual uno debe parpadear para poder enfocar la mirada. Y en el parpadeo se juega el sentido. La experiencia de asomarme, como una voyeurista, a los dibujos introspectivos de Diane me parece fascinante porque la complejidad que subyace en los trazos definidos, su resistencia a lo narrativo, me deja justamente sin habla, sin la posibilidad de asirme al lenguaje para explicarlos.  Me enfrenta a lo indecible. 

 

En ese sentido, y cercana al límite de mi texto, lo único que puedo concluir es  que Diane Wilke ha podido crear en ochenta libretas un arte coherente, perturbador y profundamente libre. "

-Inés Saenz 2017

"Son los personajes que son otros y son ella, porque es ella quien los hace, porque la historia no puede cambiarse, pero las historias sí, las historias se cuentan, y al contarlas se inventan, y al inventarlas se hacen. Con todos esos personajes que la invaden y la acompañan, algunos son llamados y otros aparecen sin invitación, son muchísimos, cada vez más, ni siquiera se sabe quiénes son ¿qué hacer?

¿Qué se hace con las cosas que nadie quiere? ¿Qué hacemos con lo que no sabemos ni qué es? ¿Qué hacer con los recuerdos, con los miedos y las obsesiones, con los muertos, con el amor, la rabia y la vergüenza? ¿Qué se hace con el cuerpo del otro? ¿Qué hacer con la extrañeza que provoca el propio cuerpo? ¿Qué hacer con la incomodidad de tener un cuerpo que nos fascina y nos estorba, todo al mismo tiempo?

¿Qué se puede hacer con los restos?

¿Con lo que queda, con lo que falta, con lo que sobra, con lo que insiste? "

-Marina Lieberman 2017

"Una tras otra tras otra fueron congregadas las figuras de hombres y mujeres en muy diversas poses y actitudes, a solas, en parejas o en grupos, gestadas sobre cualquier papel a la mano como apuntes de sesiones con modelos, como hojas arrancadas de un diario personal, plasmadas a veces sobre páginas de libros, de revistas, de periódicos, de poemas. A menudo Diane deja al descubierto determinadas frases impresas, con lo cual consigue que los personajes hablen, resaltando así a la vez el espíritu jocoso de la creación placentera que permea las piezas de esta serie. Si obviamos el erotismo intrínseco del cuerpo, o que el erotismo mora en la mente de quien mira, los escenarios con tantos personajes al desnudo no son necesariamente eróticos, pero se muestran siempre, eso sí, con una naturalidad por completo asumida, exenta de cualquier noción de pudor, de espectacularidad o solemnidad. Simplemente el cuerpo como vehículo del alma, como soporte de nuestra naturaleza, como recinto sobrentendido. Diane Wilke nos recuerda que hay tan solo dos versiones del cuerpo, y nada de qué preocuparse. Porque el cuerpo no es nada: es todo."

-Gonzalo Vélez 2017